Al realizar la lectura de “la aventura de ser maestro” de José Manuel Esteve, veo reflejadas muchas de mis experiencias vividas durante estos casi 8 años de práctica docente. Viene a mi mente la inseguridad y el nerviosismo que me invadían al estar por primera vez como docente frente a un grupo de 45 estudiantes en una sesión de 3 horas, momentos que confieso se me hicieron eternos. Aún recuerdo como me temblaban las piernas y el gran esfuerzo que hice por aparentar que ya tenía una gran experiencia. Mi sentir era de temor a lo desconocido de algo que nunca había realizado y de no ser capaz de desarrollarme como tal; sobre todo, porque no había estudiado para ser profesora, otra de mis preocupaciones era que se terminará lo que había preparado de mi clase y que posteriormente ya no tuviera tema de conversación con ellos. Es entonces cuando recordé a mis mejores maestros que me impartieron clases y traté de imitar sus acciones para sacar adelante mi sesión de clases. Posteriormente, fui adquiriendo, a través cursos y talleres, nuevas técnicas de enseñanza-aprendizaje, que han contribuido a mejorar y corregir mi labor como docente.
Ahora bien, haciendo una comparación de mi inicio como docente, con mis experiencias vividas día a día, confirmo que la misma práctica, la preparación y la perseverancia me han llevado primeramente a reconocer mis errores, y luego a superarlos y con plena seguridad afirmo que actualmente soy una persona más segura de mí misma, con plena confianza en lo que hago, más analítica, más práctica y más conciente de mi labor.
Claro, que respecto al malestar docente que menciona el autor en la lectura, no niego que en ocasiones se presenta en nuestro quehacer educativo y que aun me hace falta mucho por aprender y superar, ya que no somos perfectos y que no todo es de color de rosa, además de comprobar personalmente de que el ser docente no es una tarea fácil, pues necesitamos conocimientos generales, de mucho compromiso, paciencia y de muchas otras herramientas que nos ayuden a ser mejores cada día en nuestra labor; y que independientemente de la razón que nos llevó a estar en este lugar, los buenos resultados dependerán de la actitud que tomemos ante dicha situación.
A mi sentir siento que soy una persona privilegiada de ser docente, ya que esta profesión me ha llevado a ser una mejor persona, a prepararme constantemente, además siendo ésta una labor muy enriquecedora, ya que nos da la oportunidad de guiar a los jóvenes en su formación académica y que con una loable vocación de servicio, la paciencia y disciplina, formaremos jóvenes responsables, humanistas y excelentes profesionistas capaces de responder a los cambios y a las necesidades del entorno.
Saludos a todos.
Ahora bien, haciendo una comparación de mi inicio como docente, con mis experiencias vividas día a día, confirmo que la misma práctica, la preparación y la perseverancia me han llevado primeramente a reconocer mis errores, y luego a superarlos y con plena seguridad afirmo que actualmente soy una persona más segura de mí misma, con plena confianza en lo que hago, más analítica, más práctica y más conciente de mi labor.
Claro, que respecto al malestar docente que menciona el autor en la lectura, no niego que en ocasiones se presenta en nuestro quehacer educativo y que aun me hace falta mucho por aprender y superar, ya que no somos perfectos y que no todo es de color de rosa, además de comprobar personalmente de que el ser docente no es una tarea fácil, pues necesitamos conocimientos generales, de mucho compromiso, paciencia y de muchas otras herramientas que nos ayuden a ser mejores cada día en nuestra labor; y que independientemente de la razón que nos llevó a estar en este lugar, los buenos resultados dependerán de la actitud que tomemos ante dicha situación.
A mi sentir siento que soy una persona privilegiada de ser docente, ya que esta profesión me ha llevado a ser una mejor persona, a prepararme constantemente, además siendo ésta una labor muy enriquecedora, ya que nos da la oportunidad de guiar a los jóvenes en su formación académica y que con una loable vocación de servicio, la paciencia y disciplina, formaremos jóvenes responsables, humanistas y excelentes profesionistas capaces de responder a los cambios y a las necesidades del entorno.
Saludos a todos.

Que tal Ale, creo que la mayoría de los docentes llegamos a esta profesión tan maravillosa por necesidad o por error, pero como se lo comentó a Gilberto es muy gratificante, ser el guía y facilitador del conocimiento de los jóvenes, eso es lo que nos llena de satisfacción y orgullo de tener esta profesión tan noble, por lo que tenemos una gran responsabilidad de seguir adelante y estarse actualizando.
ResponderEliminarAlejandro Garduño